Matías

Lo que empezó como una recomendación de los analistas, se terminó convirtiendo en la estrategia de Microsoft para intentar recuperar terreno en la guerra de la última generación de videoconsolas, que por ahora está ganando Sony, con la PS4.

A partir de hoy, se puede conseguir la última consola de Microsoft, la Xbox One, sin Kinect, lo que reduce su precio desde 499U$S a 399U$S, compitiendo directamente con el mismo precio de la PS4. Al menos a mí me resulta llamativo que si venden el Kinect para PC por separado a 200U$S, no hayan podido reducir un poco más el precio (lo que los pondría en muchísima ventaja frente a la PS4), pero eso es otro tema. Esta última maratón recién empieza, y en cualquier momento el que va primero puede pasar al segundo puesto.

Quienes estén deseosos de dar el salto a la nueva generación de la mano de Microsofy, y se encuentren en países donde se vende la consola ( Risa ), ya pueden adquirirla a través de la Microsoft Store, o en su retailer de preferencia. El resto, a esperar hasta septiembre .

Vía Ubergizmo.

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