Fabio Baccaglioni

Intel no se iba a hacer esperar demasiado para lanzar un CPU que despejase las dudas de su superioridad ante un AMD que viene reconquistando gran parte del mercado gamer, igualmente suele lanzar CPUs impagables donde obviamente la potencia es la mayor, pero bueno, el costo/beneficio es lo que al final impera en el mercado.

Por lo pronto Intel se viene con el primer procesador de novena generación, el i9-9900K , una pequeña gran bestia de ocho núcleos, 16 threads, fabricado en el proceso de 14nm++ bajo el nombre clave de Coffee Lake-S y completamente desbloqueado para overclockers que por alguna extraña razón necesitan algo más allá de los 3.6GHz base que trae. El boost de velocidad puede llevarse a 5GHz cuando sólo se utilizan dos núcleos, sí, leyeron bien, y lo hace automáticamente.

Con cuatro núcleos puede mantener un boost de 4.8GHz y es lo que la mayoría del software utiliza, ya los ocho obviamente se da en otro tipo de aplicaciones que no es el gaming a donde apunta Intel con este CPU en particular. El TDP se mantiene en 95W aun con estas velocidades.

La línea de novena generación se complementará con muchos más procesadores, i7, i5, i3, y hasta un i9-9980XE de 18 núcleos, y del lado servidores un Xeon W-3175X de 28 núcleos con un ancho de banda de 125Mbps y clock en 4.3GHz, aquellos que tengan una workstation felices. Los modelos presentados en esta oportunidad son el citado i9, el i7-9700K, y el i5-9600K, todos los "K" son los que habilitan overclocking. Detalle interesante, el heatsink va soldado al núcleo para mejor transferencia termal,

El chipset para motherboards Z390 actualiza un poco el Z370 para poder utilizar este micro y el soporte de memorias es DDR4-2666 en espera de los futuros módulos DDR5, pero, claro, los precios son elevados pero nada imposible con unos USD 488 para el i9 (precio real de mercado por sobre los USD 550), USD 374 para el i7 y USD 262 para el i5, estos dos menores no tienen hyperthreading, son de 8 y 6 núcleos/threads respectivamente.

Hay que recordar que la nueva generación de placas de video devolvió la pelota del cuello de botella al CPU así que estos clocks empiezan a ser cada vez más necesarios para sacar provecho ya sea en gaming como workstation. Una RTX 2080 no se alimenta así de fácil

Via Cnet, Venturebeat, y Anandtech

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